Me invitaron a dirigirme a los docentes de una facultad para arengarlos antes de realizar las coordinaciones con los alumnos para la recolección anual. La recolección anual es una actividad que desafía a los alumnos y maestros a solicitar fondos entre los transeúntes úsando alcancías y estíkers, en un día determinado.
Es una experiencia desafiante porque no es fácil pedir monedas o billetes a la gente de la calle. Hay que desarrollar ciertas capacidades para hacerlo. Se debe convencer al donante que no es para beneficio propio, se debe sonreír, se debe ser insistente o sereno para enfrentar un no.
Hay alumnos que llenan las latas de contribuciones mientras que otros recolectan tan poco que ni alcanza el valor invertido en proveerles los materiales para ese fin.
Recuerdo que mi madre me dió el ejemplo para salir a recoletar. Ella estaba convencida de que era un plan inspirado por Dios para crecer integralmente y para apoyar a los más necesitados. Recuerdo que ella era de aquellas personas que llenaban la lata más de una vez en el día. Yo me quedaba con mucha emoción cuando ella vaciaba su lata, cargada de buenas monedas y hasta de billetes.
Sin duda, no todos podrían hacerlo tan bien, y tal vés tú digas: esto no es para mí. Por eso creo que esto se aprende de joven o de niño, y la UPeU considera entre sus estrategias de desarrollo personal y cristiano la recolección anual.
Les contaba que tenía que arengar a ese grupo de docentes. Les dije que al mirarlos yo sabía a quien de ellos no le gustaba el plan y me daba cuenta de que lo consideraban una carga pesada, y que si los hacían era sólo por cumplir. Sus ojos y su manera de sentarse y mirarme me lo dicen, les dije. Waslabick, en su teoría de la comunicación lo había dicho: es imposible no comunicar. Ellos se sorprendieron porque se vieron descubiertos y se acomodaron en sus asientos, procurando una actitud más proactiva.
Les dije también que yo decía eso porque sus alumnos buscarían en su leguaje no verbal la verdad cuando ellos los enviarían a recolectar. Los alumnos se darían cuenta de la verdadera actitud de ellos aun sin que ellos no dijeran nada en contra del plan. Así es, le dije, es imposible no comunicar.
Por esta razón debemos convencernos primero nosotros del plan de la recolección. Debemos saber por qué lo hacemos y para qué será el monto recaudado. Debemos reconocer que es una estrategia fabulosa para formar a la persona. Aquel que tiene esta capacidad, estará más preparado para enfrentar los desafíos de la vida y tendrá una mística de servicio que lo diferenciará de los demás.
Verdaderamente la estrategia de la recolección es una actividad inspirada con mucho contenido formacional. Bien organizados y motivados hace de los protagonistas personas triunfadoras y con una fuerte autoestima.
Vamos a recolectar
martes, 25 de agosto de 2009
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